La nueva profesión del futuro: pocero.
- AnnaAlfaBetta

- 14 oct 2019
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 5 jun 2023
<<Pocero, aquí tiene su agujero>> – dicho popular anónimo.
Chavales, abrir bien los oídos que parece que no os lo han dicho en vuestras vidas. Normas no escritas para las relaciones sexuales: 1ª norma: Bajar al pozo.
2ª norma: Chuperretearlo todo hasta que se os canse la lengua.
3ª norma: cuando ya sintáis que se os duerme: enhorabuena, habéis llegado al principio de vuestro entrenamiento. De aquí en adelante hay que ponerle más empeño. 4ª norma: Una vez saciadas, dais un último repaso… por si os ha faltado algún huequito o algo. Más vale ser concienzudo que maleducado.
Parece una broma, pero a las mujeres les encanta que les coman el higo. En muy pocas ocasiones he odio decir que a la chica en cuestión no le hacía gracia, y si lo he llegado a escuchar estoy convencida que es parte del adoctrinamiento patrialcal. Al resto, el 90% de la especie, disfrutamos lo que no está escrito con una buena comidita.
Y no estoy hablando de <<hooombre, pasaba por aquí y te he dado un par de lametones>> o<<Qué campeón que he cumplido. Ale, pa’rriba>>
¿O acaso estáis esperando una invitación formal para comer un buen coño?
<<¡Muy señor mío! ¡Adelante, adelante!
Pase hasta el pozo y acomódese.
Siéntese como en casa y disfrute.
¡¡Usted siempre es bienvenido!!>>
Parece mentira que a día de hoy sea un requisito fundamental hacer una buena mamada. Es más, pasa a ser parte del "kit completo juego de cama, una comidita en la banana". Como que es de obligado paso en la meca por los terrenos sexuales. Eso sí, lo de bajar al pozo ya puede ser opcional y más aún, hasta de agradecer el esfuerzo.
Hay que fastidiarse que los comentarios tengan que ser:<<¡¡Pues Fulanito ha bajado al pozo y se ha tirado un buen rato!!>> O <<Qué detalle que se ha tomado su tiempo para bajar>>
Reivindico la orden sagrada de peregrinaje al pozo, cada vez por relación sexual, con intencionalidad y alevosía. Un deporte de fondo que muchos lo hacen como esprint, cuando más bien es un divertido paso por la vagina que no debería tomarse con ritmo desenfrenado.
Me encantaría que a cada una de vuestras parejas sexuales les preguntaseis: ¿Sientes un picor irrefrenable en la boca que te “obliga” a bajar a chuparme la polla porque sin eso no podrías pasar cada vez que follamos? << Ooooh! Caballeeeero, por favor,
métame usted la polla en la boca que me pica tanto
que estoy deseando ahogarme con ella.
¡Métala bien al fondo que me gusta
atragantarme con la campanilla!>>
Para los que no hayan cogido el sarcasmo de la historia (que los habrá) las tías nos metemos las pollas en la boca para provocar el placer del contrario, y punto y se ha acabado.
Es verdad que no es desagradable. O no debería serlo, claro. También se disfruta haciendo mamadas. Pero no es una cosa que nos haga enloquecer. No es una cosa que a la hora de masturbarnos lo queramos incluir. Yo todavía no he escuchado a ninguna decir: << Pues el otro día me masturbé y me tuve que meter el consolador en la boca porque menudo calentón me dio. Y lo puse a tope ahí, para que me vibrara bien la carrillada. Vamos, ¡que me corrí sólo con el vibrador en la boca!>>
Pues creerme que no ha llegado el caso. No.
Por eso os digo, chicos del mundo, que nosotras queremos la misma intensidad y duración en los cunnilingus, que vosotros veis normales en las mamadas.
Por regla general el sexo femenino es más agradecido en este menester: más dedicación, más tiempo, más teatralidad y encima sin siquiera pedirlo (en la mayoría de los casos).
Pero por esa regla de tres, vosotros tenéis que poneros más al día.
Chicos, un secreto: a las tías nos pone bien cachondas una buena comida de media hora en los bajos como lección preparatoria. Y le pongo tiempo porque algunos se pensarán que 5 minutos ya es todo un récord.
Y a partir de aquí lo único que puedo deciros son consejos para una buena elaboración del guiso de Navidad (porque el día que lo hacéis parece ser que cae en festivo):
- No hace falta que según bajéis tengáis que mover la lengua cual huracán Catrina en el fin del mundo. Podéis tener una buena sesión calmada de lametones de diferentes intensidades, con velocidad pausada. Disfrutando de lo que hacéis y empezando a despertar la zona. Porque así, de buenas a primeras, no tiene que estar ya en el cúlmine del orgasmo. A algunas nos cuesta una vida empezar a sentir la zona erógena y con un repaso tranquilo y desenfadado eso se puede ir cangando de energía positiva. Y que bajéis a chupar ahí abajo no significa que no se puedan hacer pausas para meter deditos, o jugar de otras maneras que no sólo sea con la lengua. Podéis alternar suaves masajes lengüiles, con masajes suaves de dedos o consoladores. O un mix entre los dos. Porque sí, mientras chupas pepitilla un dedo lo puedes meter en la vagina, por ejemplo.
- A veces puede llegar el caso de que la chica se ponga un poco nerviosa por el hecho de que se le estés chupando ahí abajo por mucho rato (insisto, el patriarcado y su servilidad ha hecho mucha mella) y os haga un gesto de subir, u os coja la cabeza para subir. En muchos casos no significa: <<pero pedazo de inúuuutil, utilizas tan mal la lengua que prefiero que me metas la polla>> Noooo. Significa: <<que vergüenza que me da, que estés ahí durante tanto tiempo, cuando sé que es cansado y no quiero molestarte en demasía>>
Porque culturalmente nos habéis trillado el cerebro femenino con que las mamadas tienen que ser de horas (obviamente exagero con el tiempo, pero sí es mucho) y sin cansarnos. Mientras que nosotras si recibimos 5 min ya estamos preocupadas en que no se os entumezca la lengua. Porque señores: hacer mamadas también es cansadísimo e incluso a veces nos esforzamos tanto que llega a doler o molestar la boca de hacerlo. Y si nosotras podemos esforzarnos, pues vosotros no seáis unos quejicas y empezar a coger fondo en el menester más bello del mundo: dar placer al contrario por el mero hecho de disfrutar, haciendo disfrutar.
Y todo este discurso os lo digo para que comprendáis la pobre psique femenina que se preocupa por vuestro bienestar frente a sus necesidades cuando intenta subiros y seáis unos caballeros diciéndole a vuestra chica:
<<¿te está gustando cariño?
– sí.
- ¿Te molesta de alguna forma que te lo lama?
– No
– Entonces, déjame que te siga comiendo el coño que me está gustando mucho. Relájate y disfruta que cuando ya me canse, ya subiré pa'arriba.>>
Con esto le estáis dando un mensaje tranquilizador que necesitaban escuchar muchas. Así ellas dejan de preocuparse del dolor que implica para el hombre comer el higo, para centrarse en el placer que se les está dando mientras se les come con avidez su miembro más querido. Es un mensaje de: "lo quiero y lo venero". Que estás ahí por placer y no por obligación. Que quieres comer coño porque su chocho es el centro de mayor apogeo del placer. Si el mensaje que trasmitís es de tranquilidad y disfrute, una comida de higo se convierte en la mejor de las experiencias sexuales.
Y os lo digo por experiencia, porque a más de uno he escuchado decir: <<es que hacer un cunnilingus es cansado y doloroso>>; <<más de 5 min ahí abajo y la lengua ya me duele y paso>>. Con ese mensaje tan positivo imagínate que placer debe causar que tu pareja baje sin ningún tipo de gana, ni predisposición, porque bueno, te da algo de placer, ¡pero menudo sacrificio!
Sin embargo yo no he escuchado lo mismo viniendo de las chicas. Para nosotras parece ser que no es ni cansado, ni agotador. Nos debe causar un placer alucinante meternos las pollas en la boca, que no podemos dejar de hacerlo en nuestros encuentros sexuales y si no lo hacemos está normalizado que se nos “exija”.
Dadas estas pautas, tenemos ya controladas la velocidad, intensidad y el refuerzo positivo con los mensajes a nuestra pareja de que lo que hacemos es porque nos apetece muchísimo. (En la velocidad e intensidad, si vamos a estar, por ejemplo, 30 min de sesión, 25 puede ser despacio. Con mix, como ya he explicado, para terminar con un par de minutos, o 5, más rápidos e intensos, que esos sí son los cansados. Pero el resto del tiempo relaaaax y disfruta de lo lento).
Otra cosa que podéis practicar y que llenará de vicio a vuestra chica: probar a masturbarla sin que vosotros, chicos, tengáis que correros o terminar en coito.
Este es un ejercicio de auto control. Como cuando a ella no le apetece y encima tenéis la cara dura de pedir que se os masturbe. Porque eso se puede llegar a ver normal. Se ha normalizado. No sería la primera que masturba a su pareja y santas pascuas. Ella ni se masturba, ni nada. Así. Sin más.
Pues el ejercicio es el contrario. Masturbar a vuestra pareja. Hacer que se corra de placer. Disfrutar de cómo disfruta ella y luego, NADA. Sí, sí. Así. Que ella se corra porque habéis tenido el placer de masturbarla y verla disfrutar, pero no necesitáis nada más a cambio. Vuestro premio es haberla dado ese placer. Haber manipulado su cuerpo de tal manera que se ha corrido y sois vosotros los causantes de tan magnífica dicha.
Os voy a contar porqué hacer esto causa un efecto afrodisíaco para las siguientes veces, que seguro que no tardará en llegar.
Al hacer este ejercicio estáis demostrando que follar no es una obligación. Que el hecho de que la corrida masculina sea un imperativo en la relación sexual, no es el objetivo principal. Hacer sentir libre, del condicionamiento clásico, de que sin eyaculación no hay placer, hace que se le quite presión a las relaciones sexuales. Es decir, la chica tendrá más libertad para pedir sexo, porque ha sido ella la que ha disfrutado. No es una obligación. No es un quedar bien. El tío no tiene que ser la piedra angular de la relación sexual y con el ejercicio de masturbación femenina eso queda claro. Arregla cerebros y provoca la tremenda libertad de querer follar más y más. Porque hemos dejado de hacerlo por el fin mismo de que el pene escupa semen, cambiando el paradigma: para símplemente tener relaciones sexuales disfrutando de nuestro cuerpo y hacer disfrutar.
Y me podéis decir: <<¡Pero si mi chica ya disfruta mucho de nuestros encuentros sexuales incluyendo corrida final!>>
Pues imaginaros lo motivada que estará si, aunque sea una sola vez, hacéis que se corra sólo de masturbaciones (sea como sea la masturbación) y sin que sea necesario terminar en penetración eyaculatoria. ¡Ni tener que cumplir después en terminar al hombre!
Puede que, por una vez, para vosotros sea un sacrificio. Pero psicológicamente da muy buenos resultados.
Eso y que deberíais empezar a disfrutar del placer de dar placer a otro cuerpo humano por el mero hecho de tener el control de su orgasmo en la punta de la lengua, o de los dedos, o de los consoladores… o de lo que quiera que sea, ¡pero hacerlo sin buscar retribución!
Disfrutar de sus gemidos, de sus respiraciones. De cómo se retuerce. De cómo se moja. Obligarla a tener un orgasmo con el poder de manejar su cuerpo sin tener que correros vosotros.
Disfrutar del orgasmo femenino por el mero hecho de verlo, como una demostración artística. Como una obra de teatro que cuando terminas aplaudes y te vas a casa tan tranquilo y no has tenido la necesidad de subir al escenario para representar tu propio Don Tenorio.
Porque eso señores, eso, también es tener sexo.






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